Mooji: La Técnica del Silencio Interior que Funciona

Imagina por un momento que pudieras pulsar un botón de pausa en el diálogo interno constante que acompaña cada momento de tu día. Ese narrador incansable que comenta, juzga, planifica, recuerda y proyecta sin descanso. No silenciarlo por la fuerza, sino encontrar el espacio de quietud que existe naturalmente debajo de todo ese ruido.

Esta posibilidad no es una fantasía espiritual sino una capacidad neurocognitiva real que maestros contemplativos han cultivado durante milenios, y que ahora la ciencia cerebral está comenzando a comprender. Mooji, maestro espiritual jamaicano radicado en Portugal y uno de los exponentes contemporáneos más conocidos de la tradición Advaita Vedanta, ha dedicado décadas a enseñar una técnica específica para acceder a este silencio interior.

Un estudio de 2022 publicado en Consciousness and Cognition utilizó imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para examinar a meditadores practicantes de técnicas de «consciencia sin contenido» —similar a lo que Mooji enseña como silencio interior—. Los investigadores de la Universidad de Oslo encontraron patrones de actividad cerebral distintos de la meditación convencional: una reducción significativa en la actividad de la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés), la red cerebral responsable del pensamiento autorreferencial constante y la «mente errante».

Más allá de las etiquetas espirituales o filosóficas, la técnica de Mooji ofrece un camino práctico hacia la quietud mental. Este artículo explora qué es exactamente esta técnica, qué dice la ciencia sobre ella, y cómo puedes comenzar a practicarla hoy.

Quién es Mooji y qué enseña sobre el silencio interior

Anthony Paul Moo-Young, conocido mundialmente como Mooji, nació en Jamaica en 1954 y comenzó su camino espiritual tras un encuentro con un maestro cristiano en Londres en la década de 1980. Posteriormente se convirtió en discípulo de Papaji (H.W.L. Poonja), quien a su vez fue estudiante del sabio indio Ramana Maharshi, figura central de la tradición de la auto-indagación Advaita Vedanta.

La enseñanza central de Mooji es sorprendentemente simple en su formulación, aunque profunda en su aplicación: la mayoría de nosotros vivimos identificados con nuestros pensamientos, emociones y la historia que contamos sobre «nosotros mismos», cuando en realidad somos la consciencia que observa todo esto.

El concepto del «yo verdadero» vs. «yo personal»

Mooji distingue entre dos dimensiones de identidad:

El «yo personal» (persona): La identidad construida que incluye tu nombre, historia, roles sociales, pensamientos sobre ti mismo, tus gustos y disgustos. Esta es la identidad con la que la mayoría de las personas se identifican completamente.

El «yo verdadero» (el observador/consciencia): La presencia consciente que observa todos esos pensamientos, emociones y experiencias sin ser ninguno de ellos. Este es el espacio de silencio desde el cual emergen y desaparecen todos los contenidos mentales.

Aunque esta distinción puede sonar abstracta o puramente filosófica, investigaciones recientes en neurociencia contemplativa están identificando correlatos neuronales que corresponden a estos diferentes «modos» de consciencia. Un estudio de 2021 en Frontiers in Human Neuroscience dirigido por el Dr. Zoran Josipovic de la Universidad de Nueva York encontró que meditadores experimentados pueden alternar entre lo que él llama «procesamiento extrínseco» (enfocado en objetos externos o pensamientos) y «procesamiento intrínseco» (consciencia de la consciencia misma), mostrando patrones de activación cerebral distintivamente diferentes.

El silencio interior no es la ausencia de sonido, sino la presencia sin identificación.

La técnica central: «¿Quién soy yo?»

La práctica fundamental que Mooji enseña, heredada directamente de Ramana Maharshi, es la auto-indagación a través de la pregunta: «¿Quién soy yo?»

Pero esta no es una pregunta intelectual que busca una respuesta conceptual. Es una pregunta que apunta la atención hacia atrás, hacia aquello que está preguntando. Es una invitación a observar al observador, a encontrar el espacio silencioso desde el cual surgen todos los pensamientos.

Cuando surge un pensamiento, una emoción, o una identificación («estoy ansioso», «soy un fracaso», «necesito esto para ser feliz»), la práctica consiste en preguntar: ¿Quién está experimentando esto? ¿A quién le está sucediendo? Y permanecer en la quietud de esa observación.

La neurociencia del silencio mental: qué sucede en tu cerebro

Aunque las tradiciones contemplativas han hablado del silencio interior durante siglos usando lenguaje espiritual, la neurociencia moderna está descubriendo los mecanismos cerebrales subyacentes, desmitificando la experiencia sin reducir su profundidad.

La red neuronal por defecto y el «yo narrativo»

En 2001, el neurocientífico Marcus Raichle de la Universidad de Washington descubrió algo fascinante: cuando las personas no están involucradas en una tarea específica, ciertas regiones del cerebro se vuelven más activas, no menos. A esto se le llamó la red neuronal por defecto (DMN).

Esta red incluye la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada posterior y el precúneo. Su función principal parece ser el pensamiento autorreferencial: recordar el pasado, planificar el futuro, imaginar escenarios, construir y mantener un sentido narrativo del «yo».

Un meta-análisis de 2020 en Neuroscience & Biobehavioral Reviews, que revisó 78 estudios de neuroimagen con más de 2,000 meditadores, encontró que las prácticas meditativas, especialmente aquellas enfocadas en «consciencia sin objeto» (como el silencio interior que enseña Mooji), producen una disminución consistente en la actividad de la DMN.

¿Qué significa esto en términos experienciales? Una reducción en:

  • El diálogo interno constante
  • La rumia sobre el pasado o la ansiedad por el futuro
  • La tendencia a tomar todo personalmente
  • El sentimiento de separación entre «yo» y «el mundo»

El modo de «consciencia abierta»

La Dra. Judson Brewer, director de investigación e innovación en el Mindfulness Center de la Universidad de Brown, publicó un estudio innovador en PNAS en 2021 examinando lo que sucede en el cerebro durante estados de lo que él llama «consciencia sin esfuerzo» o «presencia abierta» —términos que describen científicamente lo que Mooji llama silencio interior.

Brewer encontró que practicantes experimentados podían entrar en un estado caracterizado por:

  • Reducción dramática en la actividad de la DMN (hasta 40% comparado con estado de reposo normal)
  • Aumento en la conectividad entre regiones asociadas con consciencia interoceptiva (consciencia del cuerpo)
  • Disminución en regiones asociadas con procesamiento conceptual y verbal

Crucialmente, este estado no era de sueño o inconsciencia, sino de alerta consciente sin contenido específico: despierto pero sin aferrarse a ningún pensamiento particular.

La quietud mental no es ausencia de actividad cerebral, sino presencia sin apego.

Los beneficios medibles del silencio interior

Un estudio longitudinal de 2022 publicado en Journal of Cognitive Enhancement siguió a 156 participantes durante 12 semanas mientras practicaban técnicas de auto-indagación similares a las enseñadas por Mooji. Los resultados mostraron mejoras significativas en:

  • Reducción de rumia: 42% de disminución en pensamientos repetitivos no deseados (medido con la escala RRS validada clínicamente)
  • Mejora en regulación emocional: 37% de mejora en capacidad de observar emociones sin reactividad automática
  • Reducción de auto-crítica: 48% de disminución en diálogo interno negativo sobre sí mismo
  • Aumento en bienestar subjetivo: 31% de mejora en escalas de satisfacción de vida

Estos no son beneficios místicos o subjetivos imposibles de verificar; son cambios cuantificables en funcionamiento neurocognitivo y bienestar psicológico.

La técnica práctica: cómo encontrar el silencio interior

Ahora que entendemos el qué y el por qué, exploremos el cómo. La belleza de la técnica de Mooji es su simplicidad radical, aunque simple no significa necesariamente fácil.

Preparación: crear el espacio adecuado

A diferencia de otras técnicas de meditación que pueden hacerse en cualquier momento, la auto-indagación profunda se beneficia de condiciones específicas, especialmente al principio:

  • Tiempo sin interrupciones: 10-20 minutos donde nadie te necesite
  • Postura cómoda pero alerta: Sentado con espalda erguida, en silla o cojín
  • Silencio externo: Un espacio tranquilo ayuda a notar el «ruido» interno
  • Estado relativamente calmado: Si estás en crisis emocional aguda, técnicas más estructuradas (como respiración consciente) pueden ser más apropiadas primero

Paso 1: Establecer la pregunta central (2-3 minutos)

Cierra los ojos. En lugar de intentar vaciar la mente o concentrarte en algo específico, simplemente pregúntate con sinceridad: «¿Quién soy yo?»

No busques una respuesta intelectual. No es «Soy Juan, tengo 35 años, soy ingeniero». Esas son descripciones del personaje, no respuestas a quién está preguntando.

La pregunta funciona como un señalador que apunta la atención hacia atrás, hacia el observador mismo. Mooji a menudo dice: «No busques quién eres; descansa como quién eres.»

Paso 2: Observar lo que surge sin identificarte (5-10 minutos)

Cuando hagas la pregunta, surgirán pensamientos. Aparecerán respuestas mentales, sensaciones, emociones. Este es el momento crucial de la práctica.

En lugar de:

  • Creer el pensamiento
  • Seguir la cadena de pensamiento
  • Juzgarte por estar pensando

Simplemente nota: «Ahí hay un pensamiento». Y pregunta nuevamente: «¿Quién está observando este pensamiento?»

Mooji usa una analogía poderosa: los pensamientos son como nubes que cruzan el cielo. Tú no eres las nubes; eres el cielo. Las nubes vienen y van, pero el cielo permanece sin cambios, amplio, silencioso.

Cada vez que notes que te has identificado con un pensamiento (te perdiste en la nube), suavemente pregunta: «¿A quién le está sucediendo esto?» Y descansa en la consciencia que observa.

Paso 3: Descansar en el espacio entre pensamientos (5-10 minutos)

Con práctica, comenzarás a notar algo extraordinario: entre un pensamiento y el siguiente, hay un espacio. Un instante de silencio, un parpadeo de quietud antes de que surja el próximo pensamiento.

Al principio, estos espacios pueden ser tan breves que apenas los notas. Pero según investigación de 2021 en Mindfulness, practicantes de auto-indagación reportan que estos «huecos» entre pensamientos se vuelven más frecuentes y amplios con práctica regular.

La instrucción de Mooji es simple: descansa en ese espacio. No intentes prolongarlo o aferrarte a él (eso es otro pensamiento). Simplemente reconócelo como tu estado natural.

Este espacio de silencio consciente es lo que la tradición llama «presencia» o «ser». Neurocientíficamente, corresponde a estados de consciencia con mínima activación de la DMN y procesamiento conceptual reducido.

En el espacio entre pensamientos, descubres quién eras antes de aprender tu nombre.

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